27 may. 2020

Píldora de Resurrección: Esperando al Espíritu 3

Esta semana estamos hablando del Espíritu, preparándonos para Pentecostés. El lunes te preguntábamos si tenías claro quién era. Ayer te invitábamos a pedirlo. ¿Sabrías reconocerlo? Siguiendo aquello que dijo un día Jesús («Por sus frutos los conoceréis», Mt 7,16), la mejor forma de reconocer al Espíritu Santo es descubrir cómo va actuando en nuestras vidas.

La primera consecuencia, nos dice la Biblia, que descubrieron los apóstoles la primera vez que Jesús "sopló" sobre ellos el Espíritu Santo, es que empezaron a entender lo que estaba pasando alrededor (Lc 24,45). El Evangelio de Juan llama al ES «Espíritu de la Verdad» (16,13-15) porque es quien nos guía hacia esa Verdad que nos libera y que se convierte para nosotros en Vida. Imagínatelo así: a veces nuestra vida es como un barquito atrapado en una tormenta, el Espíritu es ese viento que viene a alejar las nubes y enderezar nuestras velas hacia un puerto seguro.

A veces es algo extraordinario: una iluminación, o inspiración… como un vendaval que renueva todo el aire de nuestra vida. Pero la más de las veces es una suave brisa que nos acompaña y empuja siempre. Gracias a Él podemos descubrir a Dios. Gracias a Él, nos dice Pablo, podemos descubrirnos a nosotros mismos como sus hijos (Rm 8,14)… y nos ayuda a ser cada vez más "consecuentes" con esa identidad. ¿No es maravilloso?

¿Alguna vez has experimentado esta claridad que viene del Espíritu? ¿Cómo?

0 comentarios: