17 abr. 2020

Píldora de Resurrección: Jn 21, 1-14

Hoy te propongo que saques tu calculadora. ¡Vamos a aprender matemáticas! Pero no unas matemáticas cualquiera, sino las de la Biblia. Porque a Juan le encanta utilizar los números para llenar de significado lo que cuenta. No son nunca anecdóticos. Hoy aparece un número muy raro en el Evangelio: 153. ¿A qué se referirá? Son varias las explicaciones que se le han dado a lo largo de la historia. Te cuento la que a mí más me ha ayudado:

153= 144+9 = (12x12)  + (3x3)

Ciento cincuenta y tres es la suma de doce veces doce y tres veces tres. Doce es el número que representa al pueblo. Es decir, que nos representa a ti y a mí, que queremos escucharle y caminar hacia Dios. Tres es el número que representa la perfección, a Dios. Aún antes de que los cristianos descubriéramos que es "eso de la Trinidad", ya el tres se utilizaba para hablar de Él, el tres veces Santo. Multiplicados por sí mismos, nos hablan de la plenitud de Pueblo y de la plenitud de Dios. Sumados, representan la colaboración entre nosotros y Él.

De eso precisamente nos habla el Evangelio de hoy. Aún cuando hemos encontrado al Señor, muchas veces vamos a trabajar sin Él, por nuestras propias fuerzas. Y no encontramos fruto. Sólo cuando dejamos que Dios colabore con nosotros (o cuando nosotros colaboramos con él) lo conseguimos. ¡Un fruto que ya estaba allí! ¡Un fruto que supera nuestras expectativas y nuestras capacidades! De hecho, es precisamente en ese trabajo juntos que los discípulos son capaces de reconocer a Jesús.

Con todo esto, te propongo dos preguntas:

1. ¿Cómo se sentirían los apóstoles después de toda la noche trabajando "para nada"? ¿Te has sentido alguna vez igual?

2. ¿Has reconocido alguna vez a Dios trabajando contigo? ¿Cómo? ¿Ha habido alguna diferencia?

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