4 abr. 2020

Cuaresmentena #20: Esa paz viene de Alguien mucho más grande.



Suelo tener una agenda muy apretada y muchas cosas que hacer. De hecho llevo un tiempo largo sin tener vacaciones: los dos últimos veranos los dediqué a hacer una formación, y también la Semana Santa pasada, y también las Navidades pasadas, en Carnavales trabajé… y ahora que todo el mundo se va a casa y parece estar “sumamente aburrido” yo tengo que seguir yendo todos los días a trabajar mis 8 horas.

A medida que todo avanzaba, notaba como todos a mi alrededor se iban poniendo nerviosos ante estos cambios que estábamos teniendo (el estado de alarma, nuevas medidas de seguridad, etc.). Y este nerviosismo con los días no ha disminuido. Sin embargo, no he notado eso en mí, sino que estos días me he sorprendido a mí misma más tranquila que nunca.

No soy una inconsciente, me adapto a las medidas que me piden y sigo mi vida respirando despacio. Camino hacia el trabajo escuchando a los pájaros por el silencio inusual que hay en las calles, sin apenas tráfico, sin gente corriendo porque llega tarde… Mientras unos se tiran de los pelos, yo pienso “¡Bendita cuarentena! ¡Qué tranquilidad!”. Y me voy a la cama con mucha paz.

Pero esa paz con la que me voy a la cama, no viene porque no tenga ninguna preocupación ni porque haya disminuido el ruido en la calle. Esa paz viene de Alguien mucho más grande.

Hace tiempo leí un libro que me abrió una nueva perspectiva. Era un estudio bíblico sobre la carta a los filipenses (esa que Pablo escribe en la cárcel, en una situación extrema), concretamente de los siguientes versículos:

“Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe, sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4, 4-7)

Y es así: si conservamos la alegría, si mostramos nuestra mesura al mundo, si vivimos conscientes de que Jesús está con nosotros, si rezamos en todo momento expresando a Dios lo que necesitamos y dándole gracias… si cumplimos esa parte, Dios podrá hacer algo sobrenatural, hará que una paz incomprensible nos inunde y nada nos preocupe, porque sabemos de Quién nos hemos fiado, sabemos en las manos de Quién estamos.

Te invito a que cantes esta canción haciéndola tuya, diciendo de manera convencida a Jesús: “En el dolor me recuerdas la Verdad: tu amor a mí me sostendrá”.

Me sostendrá – Majo y Dan


Laura Ruiz.


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