23 mar. 2020

Cuaresmentena #9: Dios es bueno todo el tiempo y todo el tiempo Dios es bueno

Dios es bueno todo el tiempo y todo el tiempo Dios es bueno.

Llevamos ya una semana y pico de cuarentena y probablemente ya hayamos pasado por muchas fases (momentos de agobio, de alegría, de enfado, de tristeza...) y seguro que nos quedará mucho aún por pasar, pero hoy te quiero invitar a que en toda esa vorágine de sentimientos, pensamientos... te pares unos minutos y reflexiones. 

Probablemente cuando empezaste la cuaresma pensabas que sería otra cuaresma más, con sus sacrificios y sus dificultades, pero seguro que no te imaginabas que sería así, una cuaresma de desierto. Sin embargo, lo cierto es que Jesús ha querido traerte con él a este desierto y averiguar por qué será uno de los mayores desafíos de esta cuarentesma. Por eso hoy quería presentarte a 3 personajes con los que quizás te sientas identificado:

- Jeremías: Igual en este tiempo te sientes como Jeremías. Él sintió muchas veces en su vida la soledad, el ver que todo iba en su contra, que sus amigos le perseguían, hasta el punto de llegar a maldecir el momento de su nacimiento! Puede que hoy te sientas como él, que no entiendas el porqué de este virus, que te esté costando horrores el estar lejos de ciertas personas o incluso puede que alguien a quien quieres esté enfermo. Si estás así yo hoy te ánimo a que hagas como Jeremías, que le pidas explicaciones a Dios, que te pares 5 minutos y le preguntes cuál es el sentido de todo esto, el Señor está deseando que entremos en esa conversación con él, no lo calles, pídele explicaciones!!!   Jeremías entabló este "combate" interior con Dios y al final terminó diciendo esas palabras que brotan del encuentro con Dios, esas palabras esperanzadas del que se sabe amado, querido, consolado: "más el señor está conmigo como héroe valeroso" Jeremías 20, 11.

- Samaritana: Quizás hoy te sientas como la Samaritana, puede que te sientas mal contigo mismo, que sientas vergüenza por cosas que has hecho, que ahora que tienes tanto tiempo para pensar te das cuenta de que estás triste o que no eres esa persona que te gustaría ser. Es normal, a todos nos ha pasado alguna vez, pero lo importante es que eso NUNCA puede alejarnos de Jesús, él nunca nos considerará indignos, luchará hasta el final por nosotros y no se reservará NADA. La Samaritana vivía avergonzada por sus pecados y estaba cerrada en si misma. Todo cambió cuando se encontró con Jesús, esa mirada de ternura, ese amor incalculable... ¿cómo no iba a cambiar su vida? ¿cómo no iba a dejar de estar encerrada en si misma? Jesús nos cambia, transforma nuestras vidas, sólo tenemos que entrar en esa conversación con él como hizo aquella mujer, el resto lo hace él.

- Pedro: También puede ser que hoy te sientas como Pedro en ese monte Tabor de la Transfiguración. Quizás en este momento de desierto Jesús te ha invitado a ese lugar especial y puede que te sientas la persona más feliz y con una vida más plena del mundo. Si es así, aprovecha!!! Disfruta de esa presencia de Dios!!! Lo sé, no hay nada en el mundo como eso, sé que como Pedro montarías 3 tiendas y te quedarías así el resto de tu vida. Sin embargo, no debes olvidarte que Jesús te pedirá que bajes con él del Tabor, y ¿qué es bajar del Tabor? Pues significa coger todo eso que te ha regalado y ponerlo a funcionar, si has visto la gloria de Dios no te la puedes quedar para ti! Hay miles de personas que te necesitan y sí, ya sé que no puedes moverte de casa, pero puedes mandar un mensaje de ánimo, puedes hacer Skype con ese viejo amigo, puedes preparar tú la comida (aunque no la hayas preparado nunca antes!). Lo importante es ser reflejo de esa gloria de Dios y que los demás viéndote puedan llegar a subir con Jesús al monte y puedan sentir el amor incomparable que tú has sentido.

Por eso hoy te voy a pedir una cosa muy concreta, párate 10 minutos (cuando tú quieras, no tiene por qué ser ahora), vete a una habitación donde no haya nadie, desconecta de todo aquello que te pueda distraer y prepárate (puedes ponerte música de fondo, alguna vela, una imagen de Jesús o de María). Una vez que estés listo empieza a contarle a Jesús cómo te sientes, explícale por qué te sientes como Jeremías o como la Samaritana o como Pedro (es muy probable que no te identifiques con ninguno de los personajes que he dicho, por eso explícale cómo estás tú en concreto) y una vez que hayas hecho eso, descansa en él, no le exijas nada, no exijas sentir muchísimo o tener una revelación o de repente tener la fuerza para cambiar el mundo!!! Simplemente descansa en él, deja de contemplarte a ti todo el tiempo (tu pecado, tus problemas, tus miedos, tus angustias...) y contémplale a él, ese Dios que te ama profundamente, que está enamorado de ti, que daría hasta la última gota de su sangre por salvarte y que daría hasta su último aliento por rescatarte. Así que con la confianza del niño en su papá dirígete a él y nunca nunca nunca te olvides que Dios es bueno todo el tiempo y todo el tiempo Dios es bueno.

Brais Pérez

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