18 mar. 2020

Cuaresmentena #5: Sé en Dios


La verdad de fe que más me ha costado asumir, y apuesto que a la mayoría de cristianos, es esta: Dios te ama. Te ama a ti. No por lo que haces, no por tus dones o talentos, no por tu vida... te ama infinitamente sólo por ser tú y no puedes hacer nada que le haga quererte más o menos.  

Cada día hago el ejercicio de recordarme qué es el cristianismo y hoy lo voy a hacer contigo:

Jesús ha venido al mundo para que tengamos vida en plenitud (Juan 10,10). De forma real, Él ha venido a acabar con la muerte, la enfermedad, la esclavitud, el sufrimiento... Ha venido a trasformar nuestra existencia. Hoy y ahora. Nos envía el Espíritu Santo que nos transforma cada día para hacer de nosotros otro Cristo y sabemos que Dios está en nosotros porque damos su fruto (amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio, Gal 5,22-23). Ser cristiano es tener una relación personal, radical y transformadora con Dios. 

¿Entiendes la inmensidad de esto? A Dios no le importa lo que haces, le importa quién eres. Dios no te llama a ser catequista, ser moderador Alpha, dar limosna a los pobres... Esto es secundario. Dios, ante todo, te llama a SER EN ÉL. Ser en Dios es lo más pleno y grande que hay. 

Y ahora, que nuestra agenda se ha vaciado de todas las actividades que hacemos por Dios no paro de recordar este pasaje de Primera de Corintios:


"Si alguien construye sobre este fundamento [Jesucristo], ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa, pero, si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida". (1Cor 3,12-15)

Estas semanas nos evalúan de si verdaderamente hemos entendido qué es ser cristiano. Estamos examinando a fuego si somos Marta o somos María. Porque la santidad no es hacer cosas por Dios, es simplemente ser en Dios y amarlo. Si tu vida cristiana se ha fundamentado en hacer cosas por Dios has construido con paja, heno y madera. Sin embargo, si ha consistido en dejarte transformar y simplemente ser en Dios, has construido con oro, plata y piedras preciosas. 

¿Lo bueno? Estás a tiempo volver a construir dejándote hacer por Dios y siendo simplemente en Él. 

Mi reto es que te enfrentes con honestidad a esta pregunta en la oración: ¿Hasta ahora he vivido el cristianismo como un hacer o como un ser? Deja que Dios te hable y, al terminar, te invito a que escuches esta canción que fue compuesta por Jaz Jacob después de que ella entendiera esta verdad: 



Cris Cons.

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