17 mar. 2020

Cuaresmentena #4: "Quien ha hecho todos los oídos, ¿no nos va a escuchar?"

Hoy es Martín Giraldez, estudiante de medicina, quien nos acerca a Dios:

Se ha decretado el estado de alarma en nuestro país, la gente se ha vuelto loca comprando papel higiénico y más comida de la que podrá comer en quince días... Todo por culpa del coronavirus.

Pero todo esto de encerrarnos en casa tiene un sentido, lo hacemos para controlar la propagación del virus, y todos tenemos que actuar con sensatez. Pero, ¿verdad que todavía vemos gente paseando por las calles? ¿O yendo en bici? "Qué insensatos" pensamos, "¿Por qué lo hacen? " nos preguntamos, "¿no saben que no hay que salir? ".

Otra gente sí que se queda en su casita, y ahora que tiene más tiempo libre pues decide invertirlo en sus redes sociales. Suben y comparten más cosas que de costumbre... Veréis, yo tengo un conocido agregado como amigo en Facebook, y al entrar en la aplicación pues me sale lo que este buen hombre ha compartido, os lo pongo a continuación:


Al leer eso, me enfadé, me dieron ganas de comentar y ponerle algo así como "pero tú eres tonto o pescas en charcos? "... Pero no lo hice. Me acordé de un capítulo de un libro que estoy leyendo estos días (se titula "Cuaresma, cuarenta días para convertirnos al amor", de José P. Manglano) en el que hablaba sobre María, cuando su hijo era conducido al monte de la calavera, maltratado, herido, humillado, ella no dijo nada, y bien podría haber increpado a los allí presentes, podría haber gritado y maldecido a los agresores de su propio hijo, imaginaos el dolor que pudo sentir al verlo en esa situación, una madre viendo sufrir a su ser más querido injustamente... sin embargo, rezaba por ellos, no los odió ni los juzgó por sus acciones. El propio Jesús dijo " Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lucas 23,34) . Desafortunadamente existen muchas personas que no saben lo que hacen, se refugian en falsas esperanzas, y desprecian lo que no entienden. 

A veces debemos callar, controlar nuestro genio, y siempre rezar por aquellos que no creen, no adoran, no esperan y no aman a Dios.

Cuando os encontréis con alguien como este chico, cuando alguien trate de ridiculizar al Rey de reyes y su iglesia, no le contesteis con malas palabras, rezad por esa persona, pedidle al Señor que toque su corazón y lo transforme, poned la otra mejilla, "si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso" (Lucas 6,27-38) 

No menospreciemos la oración, pues como dice el salmista, quien ha hecho todos los oídos, ¿no nos va a escuchar?

¡Viva Cristo Rey!


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