27 mar. 2020

Cuaresmentena #13: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»


«Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» (Jn 14, 5). Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6). 

¿Qué tal estás hoy? Iba a mencionar el día de cuarentena que era, pero la verdad ni si quiera sé exactamente cuál es. 

Estaba leyendo un artículo que habla sobre Santo Tomás Apóstol y cómo se le recuerda especialmente por su momento de duda al no creer que había resucitado Jesús, pero sin embargo no se le recuerda por la fe que si tuvo. 

La fe para mí siempre ha sido una lucha interna porque siempre busco como Santo Tomás algo tangible. En este tiempo de cuaresma, siempre se nos invita a buscar, buscar y buscar a Jesús, vivir de forma más íntima con Él, hacer sacrificios que no entiendo bien el porqué. Pero nunca he vivido una cuaresma como esta, nunca me plantee vivirla como Jesús en el desierto, y ahora, recluido me surgen todas las tentaciones, la lucha interna, no enfadarme, preguntarme el sentido de todo esto y mi fe se pone en duda. Me surgen dilemas como el que podría tener Tomas que puede ser líder y atreverse a hacer preguntas que otros no eran capaces como en (Jn 14,5) «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» o a querer acompañar a Jesús aún a riesgo de que los matasen, cómo cuando Jesús quiso ir a ver a su amigo Lázaro que acababa de morir y los judíos andaban buscándolo para apedrearle «Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos» (Jn 11, 8). Pero, Tomás dice a los demás discípulos: «Vamos también nosotros y muramos con él» (Jn 11, 16) y, sin embargo, después tener dudas y cuando había resucitado Jesús, Tomás dijo que necesitaba ver y tocar las heridas «Hemos visto al Señor» (Jn 20, 25), y él contesta: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25) 

Esta cuarentena nos ha cortado el ritmo del día a día, nos ha hecho perder el camino que llevábamos de forma automática y nos ha frenado, de forma que nos provoca el preguntar al Señor: Señor no sabemos a dónde vas, ¿Cómo podemos saber el camino? O más bien preguntaría, Señor ahora mismo no sé a dónde voy ¿Cuál es el camino? Quiero aprovechar este tiempo para que me diga que quiere de esta situación, si quiere que cambie algo, a lo mejor todo se ha cortado por un motivo, a lo mejor tengo que revisarme a mí mismo o simplemente confirmar el camino hecho hasta ahora. 

Todavía nos quedan días para seguir preguntándole al Señor ¿Cuál es el camino? Yo aún no tengo respuesta a todas las preguntas que ahora tengo tiempo para hacerme, mi fe sigue de vez en cuando dudando, sin embargo, no quiero dejar de preguntarle al Señor, no quiero dejar de esperar una respuesta y de estar atento a lo que Él quiera y que sea mi Camino, Verdad y Vida. Mi invitación es a que aproveches este tiempo y te permitas hacerte preguntas concretas, que se las preguntes a Jesús en tu oración en este tiempo de cuarentena o de desierto, como quieras llamarlo. 

David Castaño 

Álvaro Fraile – Aunque me veas dudar:




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