25 mar. 2020

Cuaresmentena #11: la esperanza no se debe desvanecer, renunciar a ella es como negar lo más íntimo de tu ser

Hace dos semanas estuve en Madrid, en un retiro en el que la palabra más repetida era “confía”. Justo cuando volví, zasca, estado de alarma, confinamiento (o casi arresto) en casa e incertidumbre y caos por todos lados. Yo seguí trabajando, hasta que mi jefa (persona con factor de riesgo ante el coronavirus, por cierto) me dijo que con esa tos y al haber llegado de Madrid quizá mejor que me quedara en casa. Esa semana que se declaró el estado de alarma (parece que hace siglos, pero fue hace muy poquito) tenía pensado presentarme en la empresa donde hago mi TFG, así lo habíamos acordado, pero de repente, cierre de oficinas, y vaya, no me puedo presentar ante mi tutor, porque hay COVID-19 in the air. Así que me quedé en casa, esperando a que los señores de blanco vinieran a hacerme el test por si estaba infectado. 
Durante todo este tiempo, lo que me ha traído una sonrisa a la cara es la palabra que tanto escuché aquel fin de semana, “Confía”. Y me río porque es una cosa que últimamente (cuando digo últimamente quiero decir desde hace bastantes años) me cuesta mucho. Confiar sobre todo en Dios, en sus planes, en sus tiempos. Confiar en que las cosas suceden por algo y que no existen las casualidades, sino que son pequeñas “diosidades” las que pasan en tu vida. Y, la verdad, aunque ahora no se le vea el sentido a toda esta locura, debemos confiar en que algún día lo tendrá, y que la esperanza no se debe desvanecer, renunciar a ella es como negar lo más íntimo de tu ser. 
No sé cómo estás viviendo esta cuarentena en cuaresma, quizá lo estés pasando genial, o quizá las cuatro paredes en las que estás encerrado te agobian y lo único que esperas es que lleguen las 7, o las 8, o las 9, o las 10 para poder aplaudir por tu ventana, o puede que tu vida siga relativamente normal y sigas trabajando, moviéndote o estudiando incluso más que antes. El caso es que Don´t worry, be happy, porque Dios tiene un plan, y no, no te está dejando fuera ni ocultándotelo a propósito, sólo déjate sorprender. Pero sobre todo, CONFÍA.

Jorge Rodríguez Pazos.

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