19 mar. 2020

Cuaresma en cuarentena #6: No va a ser fácil, pero no te preocupes porque Jesús está contigo


08:00 h. Suena el despertador. Hay que ir a trabajar. Espera… No hay que conducir… 5 minutos más.

08:30 h. Suena el despertador de nuevo… Ahora sí, hay que levantarse para desayunar. ¿Ducharse? ¿Pa’ qué?

09:00 h. Enciende el ordenador y a trabajar… Venga, tú puedes guapi.

09:30 h. Internet no va… ¡Hombre! ¡La guitarra que llevas semanas sin tocar! ¿Una canción y continuamos revisando mails?

10:00 h. Te has pasado… Vuelta al trabajo… ¡Oye! ¡El aplauso a no sé quien por la ventana!


Desde que iba a la uni, el sueño de muchos de mis compañeros era poder trabajar desde casa, con tu propio horario, con la flexibilidad para ir adaptándote a las necesidades del trabajo y a las tuyas (sobre todo a las tuyas que es lo más importante). Ahora, quizás por primera vez, muchos nos vemos forzados a trabajar desde casa, sabiendo que no podremos salir a pasear al perro (porque no tenemos) ni a pasear (salvo que te apetezca subir y bajar siete pisos de escalera) ni a despejar la menta del trabajo acumulado… ¿Sobreviviremos al tele-trabajo? ¿Venceremos al coronavirus?

Espera. Rebobina…


Quizás pienses que con eso del teletrabajo puedes vivir más relajado (como no tienes a tu jefe respirándote sobre la nuca). Quizá pienses que como todas las industrias van a cerrar, te vas a aburrir como una ostra. Quizá pienses que puedes relajarte en el sofá de casa viendo memes por internet o sumándote a esas ingeniosas iniciativas (si los españoles invirtiésemos tan ingenio en algo productivo…): que si aplausos, que si el bingo vecinal, que si el vermú vía skype… (¿esta gente no trabaja?). Esto es la guerra. Pero no te confundas: no luchamos contra el teletrabajo ni contra el COVID-19.

Mira… Ven… Te voy a contar una secreto: estamos en cuaresma y el diablo anda al acecho. (¡¡¡¿Te pensabas que el demonio estaba de baja por coronavirus?!!! ¡Ya te gustaría!)

No te despistes pues: “¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida!” (Mt 7, 14). Ahora más que nunca estamos llamados a ser responsables, no sólo con la salud pública, sino también con nuestro trabajo (o estudios). Sí, ya sé que llevan meses acumulándose
grandes novelas en tu mesilla de noche. Sí, ya sé que seguro hay decenas de canciones que quieres aprender a tocar para cuando regresemos a la Tienda del Encuentro de los miércoles. Sí, seguro que tienes un montón de ideas para nuevos evengelivídeos de Youtube… ¡Que sí! ¡Qué todo eso es bueno y mejor que tirarse en el sofá a ver la nueva temporada de Élite! ¡Pero no te despistes!, porque el demonio disfraza el pecado de irresistibles manzanas rojas. Por eso, cuando sientas que te susurra con tentaciones dile: “¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Solo me sirves de escándalo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!” (Mt 16, 23).

Estamos en cuaresma y no va a ser fácil. Pero no te preocupes porque Jesús está contigo. Te invito a que busques momentos de oración que te ayuden a descansar en él, pero también quevites distracciones, que dejes los momentos lúdicos para después. Es más, disfruta de los
momentos lúdicos al máximo y delimita tu espacio de trabajo. No desperdicies este tiempo de cuaresmentena y atrévete a pedirle a Jesús que te ayude a redescubrir tu trabajo. Si eres estudiante, reza por todos aquellos que comenzamos a notar las consecuencias laborales y económicas de esta crisis, especialmente acrecientan la lista de parados. Si eres trabajador, da gracias al Señor en este tiempo y pídele que te ayude a sobrellevar las dificultades de tu entorno laboral de la mejor manera posible.

Carol Buceta Resurrección

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