10.9.19

Testimonio de Buscando el Norte


He de admitir, antes que nada, que hace unas semanas no me imaginaba a día de hoy estar dando ninguna clase de testimonio. Siempre he sido una persona a la que le cuesta expresarse abiertamente, y mucho más frente a varias personas. Se me dan bastante mal las palabras, y trato de justificarlo siempre diciendo que me van más los números. Por ello, estar escribiendo esto es todo un reto, y sin embargo aquí estoy, con muchas ganas de compartir de la manera más sincera mi experiencia.

No sé bien qué fue exactamente lo que me llevó a apuntarme al viaje, lo que sí sé es que ahora no podría estar más satisfecha de haberlo hecho.

Días antes de empezar me angustiaba un poco la idea de conocer únicamente a pocas personas contadas del grupo. Gracioso fue que al llegar el inicio de la ruta, todo se volvió llevadero, tan llevadero que empecé a disfrutar de una manera bastante diferente a la que siempre había vivido en viajes anteriores. Ésta ha sido la primera vez que realizo un viaje de este estilo; un viaje, diría yo, de esos que te llenan muy por dentro.

El hecho de celebrar todos los días la Eucaristía, de tener tantos momentos de oración y reflexión, que en mi día a día suelen escasear, me ha servido para afrontar esta primera semana de clases con fuerzas. Durante el curso no es difícil tener siempre algo que hacer y estar ocupado con ello. Yo la primera, suelo estar bastante entretenida con clases, exámenes y trabajos…tan entretenida que a veces “pierdo el norte”. Por ello para mí ha sido importante realizar esta ruta, para no despistarme demasiado y ponerme a buscarlo, tal y como hemos hecho todos.


Doy gracias por haber tenido la oportunidad de conocer a personas simplemente fantásticas y por haberme unido a una familia que nunca deja de crecer.

Érika









0 comentarios: