2 ago. 2019

Testimonio Acogida de Peregrinos "lo más especial fue mi momento de confesión"

Llegué a la acogida el miércoles pues no pude ir antes y, sinceramente, iba un poco 
preocupado. Muchas cosas habían cambiado desde mi última acogida de peregrinos y por mi cabeza tan sólo pasaba la posibilidad de llevarme una decepción. 
Eso duró hasta bajar del coche y empezar a oír un runrún que provenía de la plaza, ahí se 
terminaron mis dudas, la acogida seguía siendo igual de especial que siempre. 
La diversión de los encuentros musicales, la paz y las reflexiones de los momentos de oración y, los momentos de acogida en los que ves como se llena de felicidad el rostro de algún peregrino al que le ofreces agua y te cuenta un poco de su vida son, sin duda, los principales atractivos de esta actividad. Pero la verdad es que la acogida siempre sorprende. 
Para mí sin duda lo más especial fue mi momento de confesión. Salir de una experiencia así con esa clase de momentos especiales es sin duda una de las mejores sensaciones que puede existir y yo tuve esa suerte. 
También alegra y se lo pasa uno genial al ver como siempre se añade algún grupo de gente a 
bailar en medio de la plaza durante el encuentro musical y como, aquellos que no se unen, ya sea por vergüenza o por dolor de pies, permanecen mirando embobados el espectáculo sin poder evitar sonreír al presenciarlo. 
Por último, también destaco de la experiencia la gente. Pues la verdad es que esa clase de 
personas son difíciles de encontrar y, cuando se juntan todos en un lugar para vivir una 
experiencia como esta, solo puede resultar en que sea divertido hasta recoger la mesa tras la 
cena. 

Muchas gracias a todos por haber podido repetir esta experiencia y, sobretodo, gracias a Dios.

Manuel Palacios










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