21.12.18

Testimonio II - Una luz en la noche - Pontevedra


Pensaba que estaba preparado para Una Luz en la noche. Llegó el día. Ciertamente, la ciclogénesis se mostraba con fuerza, pero no sólo a nivel de fenómeno natural, sino que, peor, parecía que una borrasca me turbaba el corazón. Me notaba algo desanimado y pensé que tenía que confiar más. Pensé en los regalos que Jesús me ha hecho siempre que he asistido a Una luz en la noche

Desde el principio, ya de camino, y al llegar, noté ese calor de hermano en mis compañeros. Y esa paz fue creciendo con la oración de comienzo y esos talleres, tan propicios para mirarnos a nosotros mismos, desde el Señor. 

Después de una maravillosa cena, ya en la Iglesia de la Virgen Peregrina, me vi delante de Jesús Sacramentado y mi ánimo aumentó al sentirme cobijado por Él, notando su presencia de Dios amigo, hecho pan. Y le dije: "Tú siempre esperas. Eres un eterno adviento". 


Después Él me quiso en el ministerio de acogida y ¡qué bendición! Las personas que acompañé me dieron una lección de fe y vi al Señor con su cruz en sus rostros. ¡Las charlas que tuvimos fueron tan sencillas, tan llenas de heridas y de esperanza! 

Y allí, al fondo ese Regalo tan grande, ¡Jesús!, y detrás María, su Madre, la buscadora del Reino, me dije: "Tengo que hacer como Ella, y así, seguro que viviré, como dice Fernando, de añadiduras.

Una vez más sentí a Jesús cara a cara, sin florituras y fue un detalle inmenso del que viene a salvarnos. ¡Gracias Cristo! ¡Viva Una Luz en la Noche! 



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