25.8.18

Tierra Santa - 4º día





25 de agosto de 2018

Los sábados son días que dedicamos de una forma especial a María y hoy hicimos un viaje muy parecido al que hizo ella.

Amanecimos por último día en Jerusalén y partimos para Belén a ponernos a los pies del pesebre. 

La primera parada fue Ein Karem, para ver la Iglesia de la Natividad de san Juan Bautista, donde aprovechamos para rezar laudes en su jardín. De ahí  subimos, rezando el rosario, hacia la Iglesia de la Visitación, donde se haya expuesto el Magnificat en varias lenguas. 

La segunda parada fue el Campo de los Pastores, ya cerca de Belén, donde visitamos la Iglesia del Excelsis Deo, en la que se conmemora la anunciación a los pastores, y también la gruta donde estos pernoctaban.

Por la tarde, después de alojarnos en Casa Nova de Belén, pudimos revivir la Navidad, celebramos misa en la Gruta de san José (que recuerda el sueño que tuvo el padre de Jesús), y visitamos las capillas contiguas de san Jerónimo y de los Santos Inocentes. Luego pudimos acercarnos a venerar el lugar donde se conmemora el nacimiento de Jesús, la Basílica de la Natividad de Belén.

Por último, y a poca distancia, tuvimos la ocasión de visitar la Gruta de la leche, una pequeña iglesia preciosa dedicada a la oración y a la súplica de todas las madres que allí se acercan a encomendar a sus hijos a la Virgen María. La gruta recibe este nombre porque cuenta la tradición que María paró en ese lugar para amamantar a su Hijo. 

























































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