7.5.18

Domingo Inquieto: El hecho (extra)ordinario




¡Muy buenas a todos! Regresan los Domingos Inquietos para Corazones Inquietos… En esta ocasión vamos a tratar un tema muy interesante sobre cómo la música puede ayudar a convertir corazones, como la música puede, de alguna extraña manera, acercarnos a Dios.



El próximo domingo 13 de Mayo estará con nosotros Óscar Valado, cura diocesano desde 2011 en Sigüeiro y Oroso, Diplomado en Magisterio, Licenciado en Ciencias Religiosas y Doctor en Teología, es además Responsable de Música en nuestra diócesis y en la Conferencia Episcopal. Con él descubriremos cómo el filósofo Manuel García Morente se convirtió del ateísmo al cristianismo, hasta el punto de hacerse sacerdote. Si quieres saber qué pasó con exactitud, sólo tendrás que asistir el próximo domingo 13 a las 20:30 h., a la Delegación de Pastoral de Infancia y Juventud en R/Val de Deus, nº 17.

Si no eres de Santiago y no puedes desplazarte hasta aquí, pero tienes un centenar de preguntas sobre este tema, no dudes en escribirlas vía Twitter. Es muy fácil, sólo tienes que escribir un tuit con tu pregunta y el hashtag #ElHechoExtraordinario, o mencionando también nuestra cuenta: @dpusantiago.

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Esta noche se celebran 75 años de un acontecimiento prodigioso, el “Hecho extraordinario”: el testimonio de la conversión de Manuel García Morente.“El hecho ocurrió en la noche del 29 al 30 de abril de 1937, aproximadamente a las dos de la madrugada. Permítame usted que a su narración circunstanciada anteponga algunos pormenores, cuyo previo conocimiento me parece necesario o al menos muy conveniente…”.

Un intelectual que llegó a ser Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, íntimo amigo de Ortega y Zubiri (entre otros); así como un convencido del sistema educativo propuesto por la la Institución Libre de Enseñanza. Se formó en Francia y en Alemania, en un ambiente donde –por decirlo de algún modo suave– no se propiciaba el creer en Dios. En 1936 tuvo que abandonar España escapando de los “suyos”. Pero bueno, no me detendré en esta parte de su vida… merece la pena leer un poco sobre ella.

Una vez lejos de Madrid, en París, se sumerge en una “depresión” existencial que le lleva a reflexionar sobre el mal que le acecha a él, a su familia (sus hijas estaban en peligro de muerte) y a España en general. Al ver que nada tenía sentido porque los acontecmientos de su vida se daban sin que él quisiese que se diesen… buscó sentido en una “fuerza superior”, en la idea kantiana de Dios que se manifiesta como “Providencia”, busca respuestas definitivas a sus planteamientos filosóficos porque en ese punto de su vida ya nada tiene sentido. Comienza a experimentar la soledad, la angustia, el insomnio, el terror… llegando a plantearse el suicidio:



“Me pareció claramente que solo una cosa era libre de hacer para mostrar mi oposición a esa Providencia, que se me antojaba inaccesible y hostil: quitarme la vida… pero tan pronto como me di cuenta de la conclusión a la que había llegado, me espanté de mí mismo.”

Entra como en un estado de vigilia continua, ocupa sus horas reflexionando sobre esta idea de “Providencia”… hasta que se permite hacer una pausa para descansar.

“Se me ocurrió poner en marcha la radio para ayudarme a la distracción. Estaban radiando música francesa: el final de una sinfonía de Cesar Franck; luego, al piano, “Pavane pour une infante défunte” de Ravel…”.

Esto tuvo que “esponjar el corazón” de Morente porque suspiraba por conseguir que sus hijas llegasen a París sanas y salvas utilizando todos los cauces posibles… y esto no era nada fácil en tiempo de guerra.

“Luego [continúo escuchando], interpretado con orquesta, un trozo de Berlioz intitulado l’Enfance de Jesús”.

Después de esta obra en la que Berlioz recorre pasajes de la infancia de Jesucristo… Morente ya no era el mismo: “Cerre la radio para no perturbar el estado de deliciosa paz, en que esa música me había sumergido… tuvo un efecto fulminante en mi alma. Ese es Dios, ese es el verdadero Dios, Dios vivo, es la Providencia viva – me dije a mí mismo. Es es Dios, que entiende a los hombres, que vive con los hombres, que sufre con ellos, que los Consuela, que le da aliento y les trae la salvación”. El resto de la historia… merece mucho más la pena leerla contada por él: Decargar el “Hecho extraordinario”.

Dios se sirve también de la música. Toca los corazones sutilmente cuando estamos abiertos a la gracia. Me emociona saber que una noche como hoy García Morente le daba su sí a Dios. Y de qué manera? ordenándose sacerdote tres años después.
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(información extraída de: El ciento por uno)

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