21.5.18

CONVIVENCIA DE CONFIRMACIÓN EN MUROS- LOURO




El municipio de Muros está situado en el extremo norte de la Ría de Muros y Noya y es el más septentrional de las Rías Bajas.

Su Iglesia Parroquial es de estilo gótico y constituye el edificio religioso más importante de la villa.

¡Pues bien! El sábado 12 de mayo, cerca de un centenar de jóvenes del arciprestazgo de Postmarcos de Abaixo (Aguiño, Boiro, Carreira, Ribeira, Sta. Mª A Antiga do Caramiñal y Santiago do Deán) con sus catequistas, se acercaron hasta esta comarca para encontrarse una vez más y compartir un rato de fe, inquietudes y risas.

Llegadas todas las parroquias sobre las once y cuarto, D. Javier García, delegado diocesano de Infancia y Juventud de Santiago, nos recibió en el atrio de la iglesia y poco después, dentro de ella, D. Alfonso Mera, párroco de Ribeira, tuvo un rato de exhortación y oración con los jóvenes antes de empezar la actividad. 

El tema propuesto: LAS BIENAVENTURANZAS.
Repartidos en ocho grupos y caminando hacia Louro, cada uno trabajaría una bienaventuranza. El trayecto se divide en cuatro tramos hasta completar los 45 minutos de caminata. 

PRIMER TRAMO: COLEGIATA – CAPILLA DE SAN ROQUE: cada grupo se presentó y la catequista comentaría una breve referencia a la vida de Jesús, y en concreto a las bienaventuranzas.

SEGUNDO TRAMO: CAPILLA DE SAN ROQUE - CAPILLA DEL ESPÍRITU SANTO: aquí había que leer un texto basado en un hecho real para después compartir y reflexionar lo que se pensaba acerca de ello.

TERCER TRAMO: CAPILLA DEL ESPÍRITU SANTO - MIRADOR: Se procedió a leer un texto bíblico señalado, y reanudada la marcha los jóvenes tenían que comentar lo que Jesús trataba de comunicar en ese pasaje.

CUARTO TRAMO: MIRADOR – CONVENTO FRANCISCANO DE LOURO: ¡Ya han transcurrido los 45 minutos desde que hemos partido! Ahora, llega el momento en que los muchachos ponen toda la carne en asador y deben exponer por grupo dos compromisos: uno general y otro más concreto.


Así como dice el dicho que “todos los caminos conducen a Roma”, los cristianos también coincidimos en un único camino: ser santos, ser felices. Todos queremos lograr una vida plena. Esa es la receta de la felicidad: las bienaventuranzas. 

Concluidos los compromisos, llegó el momento de desplazarse hasta la playa para la pitanza. Allí, y antes de los juegos, se tuvo un momento de relax y de conversación sobre la jornada matutina. 

En la etapa de los juegos sabemos que los clásicos como la cuerda y el balón no fallan. Así que, durante un buen rato; jóvenes, catequistas y sacerdotes se animaron a saltar: “al pasar la barca, me dijo el barquero…” Más de uno rodó por la arena caliente adelante, ¡pero en seguida se levantó para repetir!

Sobre las 16:15 h. “levantamos el campamento” de la playa y de nuevo nos encaminamos hasta el convento franciscano. Don Alfonso y D. Javier, se encargaron del rato de motivación para exhortar a los muchachos sobre el paso tan importante qué es para un cristiano el sacramento de la confirmación.

Terminada, aquellos jóvenes que quisieron acoger el sacramento de la Penitencia podían hacerlo en el claustro del convento y después se les invitaba a la capilla a tener un momento de oración.

Y por su parte, los muchachos que no quisieron confesarse, tuvieron su momento de cantos y vídeos para animarlos. 

Finalmente, todos nos reunimos delante del retablo del altar para sacarnos la foto. Sabemos que no es fácil “lidiar” con los jóvenes. Catequistas y sacerdotes tratamos de dar lo mejor de nosotros para reconducirlos. 

Nuestro más sincero agradecimiento a los muchachos, a las catequistas por acompañarlos y guiarlos, a los sacerdotes que estuvieron también en esta jornada. A los que no estuvieron también nos hemos acordado de ellos. Sabemos que no se puede estar en dos sitios a la vez.

Y GRACIAS, una vez más D. Javier por animarse a estar con nosotros. 

Esperamos que el próximo curso sea MÁS y ¡MEJOR!

Asun.





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