27.2.18

CONVIVENCIA DE CONFIRMACIÓN EN SANTA EULALIA DE BOIRO:


El sábado 24 de febrero a las cinco de la tarde, en la parroquia de Santa Eulalia de Boiro, se citaron algunas parroquias del arciprestazgo de Postmarcos de Abaixo para tener allí un encuentro. Entre estas destacan: Aguiño, Carreira, Castiñeiras, Oleiros, Palmeira, Ribeira y Puebla del Caramiñal. Sólo los muchachos, inclusive Boiro, conformaron un maravilloso grupo de cien personas, y si añadimos catequistas y sacerdotes se alcanza el número de ciento veinte personas. 


Para mezclar a los muchachos se procedió a agruparlos por etiquetas de colores, y después -aprovechando el sol que nos acompañaba-, se tuvo lugar al aire libre la primera actividad:


Partiendo de la palabra testigo, fueron ellos, poco a poco, quienes la definieron, y a continuación se les explicó el tema sobre el que iban a trabajar durante la tarde: “TESTIGOS DE CRISTO”. Así, y animados por los caramelos y la buena temperatura, realizaron la 2ª parte: ¡buscar con la ayuda del móvil…nombres de mártires! 

Para esta tarea sólo contaban con la ayuda de un móvil por grupo y la buena coordinación entre ellos para ganar el “ejercicio-concurso”. En el momento de exponerlos, todos los grupos demostraron no sólo tener habilidad, sino estar ya compenetrados, (¡y algunos sin conocerse!), para la actividad. Así que, como los nueve grupos lo hicieron bien… ¡todos ganaron!


Concluida la tarea…dejamos el sol para más tarde y nos dirigimos a los locales para seguir con nuestra labor como “testigos de Cristo”. Sentados, tenían que recorrer un laberinto de manera individual. Este tenía unas letras que bien trazadas compondría: Esteban lapidado”.

La actividad continuaba con la lectura de un texto sobre su elección, arresto y muerte. 


En una breve reflexión se les inculcó a los muchachos que Esteban fue un diácono de la Iglesia primigenia de Jerusalén y protomártir (de los primeros mártires) del cristianismo. ​

El derramamiento de su propia sangre es la cumbre victoriosa de la vida normal y ordinaria, hasta llegar a lo extraordinario del martirio. 


Si nosotros no tenemos el regalo del martirio, sí tenemos el deber de ser testigos de Cristo con nuestras palabras, obras, vida y actitudes, de modo que:

Nuestras palabras digan que somos de Jesús, que nuestras obras proclamen que deseamos a Dios, que nuestra vida grite que pertenecemos a Cristo y que nuestras actitudes manifiesten que Dios es el Señor de nuestra existencia.


Concluida la reflexión escribieron de manera individual un compromiso, y después eligieron el mejor de cada grupo para plasmarlo en una cartulina, que a su vez iba a estar marcada con una mano con tinte rojo, simulando nuestra alianza con Cristo.

Y como el trabajo bien hecho tiene su recompensa…de nuevo salimos a disfrutar del sol con un juego. Consistía en que cada cabeza de fila tenía que inflar un globo, pasarlo por arriba de la misma hasta el final y a continuación habría que pasarlo por debajo hasta llegar al primero de la fila nuevamente. 


A costa de los confirmandos, los catequistas también disfrutamos pinchándoles los globos…y que los “pobres” no daban abasto para inflarlos. 

Después, D. Javier, nos enseñó un baile africano en el que todos participamos y disfrutamos mucho, también.

Antes de entrar en la recta final decidimos dar un breve paseo hasta la plaza del ayuntamiento y sacarnos allí una foto, donde se aprecia la gran participación por parte de todos: confirmandos y catequistas.


Sobre las siete y media de la tarde empieza el sprint final: ya en la iglesia, D. Manuel Antonio, párroco de Sta. Mª Antiga da Pobra, tiene un momento de reflexión sobre el trabajo que han hecho: les anima que ellos serán los próximos testigos de Cristo una vez confirmados y que tienen que seguir con la labor empezada por Jesús y continuada por los apóstoles…hasta nuestros días. 

Leídos los compromisos elegidos por cada grupo, finalizamos la jornada con una merienda todos juntos en donde no faltaron las pizzas, los refrescos y los bizcochos. 


El párroco de Santa Eulalia de Boiro, D. Rogelio Freijo, agradece a todos los que han hecho posible esta experiencia: confirmandos, primeramente; catequistas, por animarlos y acompañarlos, a D. Manuel Antonio, párroco de Sta. Mª A Antiga por el momento de reflexión con los muchachos, y a D. Javier García, delegado de Infancia y Juventud de Santiago por estar una vez más con nosotros. A todos… ¡GRACIAS!















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