6.6.17

Testimonio VII Lourdes: Los problemas dejan de tener importancia

Es el tercer año que peregrino a Lourdes como voluntario de la Hospitalidad de A Coruña y cada año que vuelvo, siento lo especial que es este lugar tan maravilloso, situado entre los Pirineos Franceses.

Por la pequeña ciudad pasa el río Gave de Pau, que luego se adentra en el Santuario, quedándose mudo a su paso por la gruta, donde la Virgen se presentó a la pastorcita Sta. Bernadette Soubirous en 1858.

La Virgen le pidió, en una de las dieciocho apariciones, que se realizasen procesiones a la gruta y que se construyese una capilla. Actualmente existen tres basílicas y es visitado anualmente por millones de peregrinos de todo el mundo.

Personalmente, es allí donde hago balance del año y donde me doy cuenta de cómo Dios me va transformando y moldeando. En esta peregrinación, he querido expresarle a la Virgen mi gratitud por llevarme hasta ella todos estos años, por presentarme a su Hijo y por cuidarme durante toda mi vida.





Desde que llegamos, siento como el espíritu y el alma se van renovando. Todos nos vamos transformando por medio de su amor y una sonrisa va brotando en nuestros labios. Los problemas dejan de tener importancia y, en su lugar, se pone de manifiesto lo que Jesús y su Madre nos enseñaron, cuidar y amar al prójimo.

Siempre me ha impresionado como las personas enfermas se dejan ayudar en todo momento y de cómo llevan su cruz con dignidad, siendo felices y disfrutando de la vida. Creo que tenemos que aprender mucho de ellos y de sus familias.

 Cada día que pasa, se vive tan intensamente que parecen semanas. Sin embargo, cuando termina, parece que todo ha sido un sueño. Cuando se lo conté a una amiga me contestó: “La Virgen y Dios desean que vivamos el día a día, como lo hacemos en Lourdes porque, aunque nos cueste más descubrirlo, en cualquier lugar del mundo en el que nos encontremos, podemos vivirlo igual”.

Tiene toda la razón, hay que vivir todos los días como un regalo y una gracia. Amando al prójimo y dando gracias a Dios y a la Virgen por todo lo que nos conceden. Incluso el ayudarnos a tener este encuentro con Ella y con todos los peregrinos cada año en Lourdes.

Cristian.









1 comentarios:

Rafael dijo...

Llevó 3 años yendo a Lourdes, yo ya había estado en Fátima y quería conocer Lourdes, el 1er año, fui como peregrino y los dos siguientes como voluntario,la primera vez nada más llegar sentí algo en mi interior,como una fuerza, que me ayudó mucho en mejorar el trato y ayudar al necesitado si esperar nada a cambio, fue algo increíble, ya llevo tres años y espero que la Virgen de Lourdes me siga acompañando en los siguientes viajes para poder seguir ayudando al necesitado y fortalecer mi espíritu catolico