1.6.17

Génova, el Papa a los jóvenes: una vida no como ‘turistas’ sino como ‘misioneros’


En el santuario de Nuestra Señora de la Guardia, les indica del riesgo de ‘misionar’ con una actitud de ‘cátaros’


El Papa Con Los Jóvenes En El Santuario De La Virgen De La Guardia


(ZENIT, 27 May. 2017).- El papa francisco llegó hacia las 12:30, al santuario de Nuestra Señora de la Guardia, centro de devoción de la región portuaria, para tener un encuentro con los jóvenes.

El Santo Padre llegó en medio de las manifestaciones de alegría de los jóvenes y una vez entrado en el santuario, les invito a rezar a la Virgen de la Guardia, “en silencio a decirle cada uno lo que siente en el corazón. Ella es nuestra mamá, la madre de Jesús, nuestra madre. Cada uno en silencio le diga lo que siente en el corazón”, dijo.

Después rezó una breve oración: “Ho Virgen gloriosa y bendita, Madre de Dios María Santísima, nosotros nos confiamos a tu guardia potente y amorosa. Escucha nuestras confiada oración, socórrenos en todas nuestras necesidad y líbranos de todos los peligros, sobre todo del de caer en pecado, amén”. Respondió entonces a las preguntas que le hicieron varios jóvenes.

Iniciando con un “Buon giorno”… Sobre el tema de hacer misión, les habló de la alegría del Evangelio, “alegría, que no es lo mismo que divertirse, es alegría pero no superficial, porque nace del corazón”.

“Nos alegramos cuando las cosas van bien, esto es bueno”, pero hay otra cosa en nuestra vida “ser misioneros nos lleva a mirar, con ojos nuevos, la ciudad, la vida, nuestra familia y lo que nos rodea”. Porque la experiencia misionera “nos abre los ojos y el corazón”. Así dejamos de ser ‘turistas de la vida’, para volvernos hombres y mujeres que aman, o que están comprometidos con la vida”.

El turista hace selfies de todo y no sabe mirar. Una cosas es mirar la fotografía después en casa y otra es observar la realidad. Porque existe el riesgo de “mirar la vida con la mirada de turistas”, con superficialidad.

Así les exhortó: “Pasen a una actitud de jóvenes que tiene un compromiso serio con la vida”, porque si no miramos el corazón de los otros, acabamos por no verlos. Y “si la hipocresía en los adultos es fea, en los jóvenes es un suicidio”, indicó. Sin olvidar que los misioneros antes son ‘misionados’ por Jesús.

La misión ayuda a no ser cátaros, nos purifica de pensar que hay una Iglesia de los puros y de los impuros. Todos somos pecadores y necesitamos el anuncio de Cristo, Y cuando misiono si no entiendo que las enseñanzas valen también para mí, corro este riesgo.

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