5.2.17

Sínodo Diocesano: mayor corresponsabilidad de sus miembros


El pasado fin de semana se cerraban en Santiago los trabajos del Sínodo Diocesano. Las asambleas generales que se celebraron desde el pasado mes de octubre finalizaron su reflexión sobre las ponencias que habían sido objeto de estudio. Todo ese material, junto a las aportaciones realizadas en las asambleas, ya están en manos del arzobispo, monseñor Julián Barrio, para su definitiva aprobación y que se conviertan, así, “en normativa diocesana”, tal y como se indica en el “Mensaje Final del Sínodo Diocesano”, un texto que ya se puede consultar en http://www.archicompostela.es/finalizaron-los-trabajos-del-sinodo-diocesano. Al rematar este periodo de sesiones, el Sínodo Diocesano hizo público, además, el siguiente comunicado final dirigido a los medios de comunicación social.

COMUNICADO FINAL

Acaba de terminar el periodo de sesiones del sínodo diocesano. Durante cuatro años la Iglesia compostelana ha reflexionado sobre su identidad y su actuación, buscando ser cada vez más fiel al Evangelio, sabiendo que el Evangelio ha de ser buena noticia para las gentes de nuestra tierra y nuestro tiempo.

En las propuestas formuladas por las parroquias y otras comunidades, se nos hablaba de una Iglesia:

  • Menos clerical y más corresponsable, abierta a la voz y la participación de todos sus miembros;
  • Menos centrada en sí misma y sus problemas, para estar más abierta al mundo y a su misión;
  • Menos preocupada de su honor y más volcada en honrar al Señor que sale a su encuentro en los más necesitados;
  • Que antes de ser maestra, sepa ser discípula, en el seguimiento de la palabra y el ejemplo de Jesús;
  • Que antes de ofrecer respuestas sepa escuchar las preguntas que el mundo le dirige.


Fruto de los trabajos sinodales han sido cinco documentos que buscan:

  • Organizar la atención pastoral de forma más adecuada a los cambios demográficos, promoviendo unidades pastorales que agrupen varias parroquias.
  • Mejorar nuestro modo de vivir y transmitir la fe.
  • Promover un mayor sentido de corresponsabilidad entre todos los miembros de nuestra Iglesia, en lo pastoral, lo administrativo y lo económico.
  • Revisar nuestras celebraciones, para que sean cada vez más una celebración viva de una fe comprometida.
  • Impulsar una mayor conciencia social en nuestra diócesis en distintos ámbitos: cultural, educativo, político, económico, comunicativo… con una especial atención a las personas social y económicamente más débiles.


Toca ahora poner en práctica estos proyectos, sabiendo que no siempre será fácil, pero contando con la esperanza que nos anima, con el Espíritu que nos impulsa a manifestar al mundo el amor misericordioso de Dios que se ha manifestado en Jesucristo.

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