21.2.17

Convivencia en Palmeira: Trabajando con alegría

 Hace unos días en nuestra parroquia (Palmeira), tuvimos el placer de acoger una convivencia de jóvenes de confirmación de nuestra zona.




Allí se reunieron, en torno a 120 niños de unos 15- 16 años. Y fue increíble.

Mi voz es la de una persona que participó, en la medida de sus posibilidades en la preparación del proyecto que sabiamente llevaron a cabo mis compañeras, en especial Toña que se encargó de realizar todo el proceso.


Para mi fue la primera vez que colaboré en algo similar y tengo que reconocer que me encantó.

Pude vivir en primera persona todo el proceso, y tengo que decir que me sorprendió positivamente la reacción de los jóvenes de nuestra parroquia, que en todo momento se mostraron receptivos y colaboradores bajo la motivación de Toña.

Participaron en todo el proceso comprometiéndose en todo lo que hacían.

El día de la convivencia entre los monitores se vivian nervios. Queríamos ver el resultado de nuestro trabajo, del cual nos sentíamos orgullosos, reflejado en los ojos de los demás.

Y la verdad es que quedamos satisfechos. 

Los jóvenes se pusieron a trabajar el tema de la alegría, manifestando esa felicidad en todo momento.



Al final del día, los jóvenes se comprometieron a llevar a cabo algunas acciones, para demostrar que podían cambiar cosas perjudiciales para ellos.

Todos los compromisos que habían escrito los jóvenes, se fueron colgando (a modo de tendal) por la iglesia y mientras hacíamos un rato de oración, algunos compromisos también se leyeron en voz alta.

Acabamos la jornada proyectando unos videos relacionados con el tema y las fotos y videos que fuimos sacando durante todo el día.

Los comentarios de la gente allí reunida eran positivos.

Y para mi, que era la primera vez que participaba fue un día inolvidable y me hizo ver que los adolescentes son capaces de comprometerse con Dios, divertirse y disfrutar bajo sus enseñanzas.

Desde luego repetiría esta experiencia mañana mismo.

En esta convivencia lo que intentamos fue meternos nosotros en el mundo de todos esos jóvenes y creemos que, en buena medida lo hemos conseguido .

Para mí resultó muy satisfactoria la organización de toda la convivencia(preparación de pulseras,emoticonos, preparación con el grupo de confirmación, trabajar entre nosotros los catequistas el tema a tratar, etc). Pero lo más satisfactorio fue ver a todos esos jóvenes en la iglesia durante media hora guardando silencio cuando tenían que hacerlo, aplaudiendo, riendo y demostrando alegría. Dios nos pide que seamos la luz del mundo y la sal de la tierra , pues ellos/as, el sábado 4 de febrero fueron luz, sal,y sobre todo ALEGRIA.
















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