8.6.15

Palabras del Papa Francisco a los jóvenes en Sarajevo



Como parte de su última actividad en Sarajevo (Bosnia Herzegovina), el Papa Francisco tuvo un encuentro con la juventud en el Centro Juvenil Diocesano “San Juan Pablo II”, donde –dejando de lado el discurso oficial-, respondió a las preguntas planteadas por tres jóvenes, para darles consejos sobre cómo usar los medios de comunicación y para exhortarlos a construir juntos la paz, pues ellos son la primera generación después de la guerra que golpeó los Balcanes en la década de 1990.
A continuación, las tres preguntas de los jóvenes y las respuestas del Papa Francisco:

Joven 1: En los tiempos recientes vivimos con los medios y hemos leído en ellos que usted no ve la TV. ¿Podría explicarnos por qué?

Papa Francisco: A mitad del año 90 he visto una noche, he sentido que esto no me hacía bien, que me alienaba y he decidido no verla más. Cuando he querido ver una buena película iba al Centro Televisivo del Arzobispado (de Buenos Aires) y miraba ahí solamente esa película, pero la televisión, me alienaba, me llevaba fuera de mí y no me ayudaba. Es verdad que yo soy antiguo, de la edad de piedra.
Entiendo que el tiempo ha cambiado y que nosotros vivimos en el tiempo de la imagen y esto es muy importante. En el tiempo de la imagen se debe hacer lo mismo que se hacía en el tiempo de los libros, elegir las cosas que me hacen bien. Y aquí puedo decir dos cosas. Primero, la responsabilidad de los centros televisivos, de hacer programas que hagan bien con los valores, construyan la sociedad y nos lleven adelante y no abajo.
Y después,  hacer programas que ayuden a que los verdaderos valores se hagan más fuertes y nos preparen para la vida. Esta es la responsabilidad de los centros televisivos.
Segundo, saber elegir los programas. Si yo veo que un programa no me hace bien, me echa abajo los valores, me hace ser vulgar y entrar en la vulgaridad, también en la porquería, debo cambiar el canal. Como se hacía en mi edad de piedra, que cuando un libro era bueno uno lo leía y cuando te hacía mal, lo tirabas.
Y después hay un tercer punto. El punto de la mala fantasía que mata el alma. Si usted que es joven y vive atado, pegado a la computadora, se hace esclavo de la computadora, entonces pierde la libertad. Y si usted en el computer busca programa sucios, pierde la dignidad. Ver la TV, usar la computadora para las cosas grandes, que nos hacen crecer, es bueno.

Joven 2: Usted ha llegado a sentir el amor, como nosotros los jóvenes. Quería preguntarle si usted ha sentido la alegría y el amor que todos los jóvenes de Bosnia Herzegovina tienen hacia su persona.

Papa Francisco: Para decirte la verdad, cuando veo a los jóvenes siento el amor y la alegría que tienen no solo por mí, sino por los ideales, por crecer. Pero ustedes tienen una singularidad. Ustedes son la primera, creo, generación después de la guerra. Son flores de una primavera, que quieren ir adelante y no volver a la destrucción, a las cosas que nos hacen enemigos unos de otros. Encuentro en ustedes este deseo y entusiasmo y esto es nuevo para mí.
Veo que ustedes no quieren destrucción, ustedes no quieren hacerse enemigos unos de otros, quieren caminar juntos y esto es grande. Veo en esta generación, en todos ustedes, estoy seguro, miren dentro de ustedes, que tienen la misma experiencia. No somos ustedes y yo, somos ‘nosotros’. Nosotros queremos ser ‘nosotros’ para no destruir la patria, no destruir el país. Usted es musulmán, judío, católico, pero somos ‘nosotros’ y esto es hacer lo propio de su generación y es su alegría.
Ustedes tienen una vocación grande: jamás construyan muros, solamente puentes.

Joven 3: Estoy aquí también como voluntaria. Quisiera preguntarle ¿cuál es el mensaje de paz que tiene para nosotros, los jóvenes?

Papa Francisco: En esta respuesta me repito. Todos hablan de la paz, algunos potentes de la Tierra dicen cosas muy bonitas de la paz, pero por debajo venden armas. De ustedes yo espero honestidad, pero honestidad entre lo que piensan, sienten y hacen, lo contrario se llama hipocresía.

Años atrás he visto una película sobre esta ciudad, no recuerdo el nombre, pero lo vi en una versión alemana, el puente, no sé cómo se llama. Ahí vi cómo el puente siempre une, pero cuando el puente no se usa para ir uno hacia el otro es un puente prohibido, se convierte en ruina de una ciudad, en la ruina de una existencia. Y por eso de ustedes, de esta primera generación de después de la guerra espero honestidad, no hipocresía, unión, que se pueda andar de una parte a la otra en los puentes; esto es fraternidad.

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