21.4.15

David Muñoz en La Voz de Galicia

Tiene 26 años y en el 2010 comenzó a colaborar como voluntario con la Diócesis de Ourense. Ahora trabaja en la Delegación de Juventud y el pasado año representó a España, enviado por la Conferencia Episcopal, en el Pontificio Consejo para los Laicos que se celebró en Roma para preparar la próxima Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia. Es el responsable una actividad que mantuvo abierta la iglesia de Santa Eufemia durante toda una noche, la pasada semana. Fue la primera edición ourensana de «Una luz en la noche» que implicó a sesenta jóvenes. Salieron a las calles para invitar a otros ourensanos de su edad a dedicar unos minutos a la oración. Medio centenar aceptaron la invitación.
-¿No es un poco violento abordar a quien han salido de juerga para pedirle que vaya a la iglesia?
-Nosotros no pretendemos convencer, ni forzar; ni le decimos a nadie «vente», ni entramos en debates. No hacemos proselitismo ni mucho menos. Simplemente informamos de que la iglesia está abierta y de que un grupo de jóvenes estamos allí rezando.
-¿Y cómo reaccionan?
-Mejor de lo que se pudiera pensar. Alguno te dice que pasa de esos rollos y otros te comentan que les parece interesante que la Iglesia salga a la calle o que les sorprende que gente joven viva tan convencida su religión. A veces sales con la incertidumbre de lo que te puedan decir, pero durante la noche cambia esa prevención porque te encuentras con muchísimo respeto. La juventud es más receptiva y respetuosa de lo que a veces se piensa y se ve desde fuera.
-¿Pero se animan a entrar?
-Vinieron algo más de medio centenar, pero la cifra no es lo importante, sino que les sirva... pero eso no lo podemos saber. De todos modos, y aunque parezca mentira, a quien nos sirve de verdad es a nosotros. Que un joven sea capaz, en su ciudad y un sábado por la noche, de salir a la calle a hablar con otros jóvenes mostrando en lo que cree, y compartirlo con otros que en principio pueden no sentirlo de la misma manera, nos ayuda a reforzar nuestra fe. Ese es el mayor éxito.
-¿Los implicados con la Iglesia se sienten en territorio hostil?
-Creo que los jóvenes ourensanos todavía se sienten cerca de la Iglesia. Quizá favorece que no sea una ciudad grande y la diócesis es también pequeña. Eso permite que no se pierda tanto el contacto con la parroquia natal, o la del barrio donde te criaste toda la vida y conoces al sacerdote. Creo que en Ourense los jóvenes no están tan alejados de la iglesia como se piensa, aunque les cueste afrontar el compromiso de vivirla plenamente.
-Pero al menos en los templos no son mayoría.
-A veces se adopta una pose de alejamiento porque está de moda, porque es lo imperante y es más cómodo seguir la tendencia que marcan los tiempos. Ocurre en todo, en la ropa que compramos, en el partido político que te seduce, en la música o en el deporte que sigues. Cierto que parece que los jóvenes católicos practicantes que estamos comprometidos con la Iglesia somos minoría y remamos a contracorriente; pero lo que hacemos nos merece la pena. Yo creo que lo que llama la atención es el compromiso.
-¿Les molesta que se les asocie con una tendencia política?
-Pienso que esa asociación es ahora menor que en otros tiempos. Claro que a veces te critican en ese sentido, pero yo creo que es fruto del desconocimiento. Estamos en una época en que nos quedamos con las etiquetas y los titulares pero no profundizamos. Es como pensar que no practicamos deporte o que somos feos y por eso nos refugiamos en esto. Aquí no nos interesa la tendencia política del compañero; lo que nos une es algo más profundo: cómo vivimos nuestra fe.
-¿Hay más chicos o chicas?
-Estamos bastante equiparados, aunque hay algo más de mujeres. El perfil es muy heterogéneo. Hay desde universitarios o estudiantes de otros niveles, a los profesionales que ya están trabajando. Hay personas con novia o novio, sin pareja, con pareja o incluso que ya se ha casado.
DAVID MUÑOZ QUINTÁNS Coordinador en la dELEGACIÓN DE JUVENTUD DE la diócesis

«El papa Francisco gusta a la gente joven por lo que hace, además de por lo que dice»

David Muñoz es consciente de que en parte de la sociedad choca la imagen de jóvenes comprometidos con la Iglesia. «Creo que lo que llama la atención es el compromiso. Vivimos en una sociedad poco comprometida en muchos sentidos, no solo con lo que uno cree en el plano espiritual, sino en otras facetas de la vida: en el trabajo, en lo sentimental o incluso con la familia. Vivimos además en un ritmo tan acelerado que no nos permite pararnos y pensar en lo que realmente nos llena, nos hace bien. Estamos llenos de proyectos pero muy poco llenos de vida», opina.
-¿Detectan que el estilo del papa Francisco ayuda a que más jóvenes se acerquen?
-Yo creo que la llegada del papa Francisco ha sido un bum y en los jóvenes ha encajado especialmente bien, quizá porque les llega mejor esa expresividad y la forma de decir las cosas que le da ese carácter latino. Ya se notó en el encuentro que tuvo en Río de Janeiro. Pero todavía arrastra más que por la palabra, por los gestos; por, las cosas que hace y que para mí son los que provocan un cambio de visión de lo que es la Iglesia. El papa Francisco gusta a la gente joven por lo que hace, además de por lo que dice. Es curioso que hay mucha gente que te dice que no se sienten próximos a la Iglesia Católica, que se sienten alejados de esto, pero que el papa les gusta.
-Hay quien lo achaca a un buen márketing.
-No hay márketing. Lo que yo creo que ocurre es que esa forma de ser suya, no solo como dice las cosas sino por como vive y porque es el primero en dar ejemplo de humildad y de lo que tiene que ser una Iglesia cercana y pegada a la gente, despierta el interés de los medios de comunicación y por eso aparece más.

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