25 feb. 2015

Testimonios Fátima (IV)

Para mi poder ir a Fátima significó poder hablar con la Virgen, pedirle perdón por todo el daño que causé y poder hablar con ella tranquilamente. Fue una cura de humildad, de reflexión y hoy puedo decir en voz alta como se lo dije ayer a mis hermanos porque me lo preguntaron que si el Señor me llama para seguirlo, que lo haría. Mi respuesta fue rápida y sin pensarlo: yo, Rubén, si el Señor me lo pide yo me pongo a su servicio, soy todo tuyo Padre, aunque tenga que abandonar a mi familia y lo que más quiero. Bendito seas tú Señor y orgulloso soy de que me llamaras para seguirte, a tu servicio estoy. Amén. Viva la Virgen y Reina Madre MARIA

Rubén Redondo

 
 

 


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