27.10.14

¿Por qué hacer ejercicios espirituales?

Los Ejercicios son una ayuda para tomarse el Evangelio de Jesucristo en serio. 

-Para romper las ataduras de nuestro corazón que nos impiden ser libres para amar. 
-Para ver el modo concreto en que Dios nos invita a vivir y a servir a nuestros hermanos.
-Para no contentarnos con una vida mediocre, a medio gas, de horizontes alicortos, y para aprovechar nuestro tiempo y nuestra vida de la mejor manera posible. 
-Para no quedarnos en las ideas, en los planteamientos ideológicos, sino perseguir una verdad que se verifica en una experiencia saboreada, gozosa y estimulante. 
-Para poder entender, no sólo desde la cabeza, sino sobre todo desde el corazón, lo que quiere decir el Apóstol cuando exclama: ¡Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí! Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2, 20)

¿Quién da más?

Los Ejercicios Espirituales no son para gente buena, que además se lo sabe, y no siente el aguijón de un “más”. No son para espíritus conformistas, ni para aquellos que lo quieren todo sin renunciar a nada. Son para gente capaz de poner en juego lo que tiene para perseguir lo que ama, emprendedores y arriesgados en correspondencia. Gente sedienta de conversión  porque sabe que necesita algo más y algo distinto, o está atravesada por la búsqueda y el anhelo de lo que Jesucristo promete a sus amigos y amigas.

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