28.4.14

Testimonios de la 2ª Luz en la Noche

Si en la anterior edición de Una Luz En La Noche viví una experiencia que se podría definir de testigo de excepción, de ver como Jesús actuaba en los corazones, esta vez viví una experiencia más hacia dentro, de ver como Jesús actúa en ti para dar lo mejor de ti a los demás.

Por alguna extraña razón estuve toda la semana tranquila, sin pensar en lo que iba a pasar el sábado. Ya no tenía miedo del ministerio que me fuera a tocar. Me preparé leyendo la exhortación del Papa Francisco Evangelii Gaudium destacando alguna frase como "Si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?", también me coincidió leer alguna carta de Madre Teresa de Calcuta, por la que tengo debilidad, donde se reconocía así misma como pequeña, débil, vacía... ¡con todo lo que hizo! Luego pues descubrí canciones como Buena Energía de Maldita Nerea que dice: "Por si el miedo encuentra tu imaginación quiero prometerte ahora que mi viento no verá otra dirección y que nunca estarás sola. Suenan mis latidos en tu corazón. Estaré detrás de ti, mírame detrás de ti. Y suenan solamente con una intención, abrazarte por si no me sientes como si pudieras verme." Así que, ¿que podía temer?

Por si toda esa concienciación no era suficiente, decidí confesarme antes de saber mi ministerio, no fuera a ser que estuviera tan cerrada que me pudieran los prejuicios o el miedo.


Y así, me tocó el ministerio de salir a la calle, feliz y confiada, porque si fuera por mis fuerzas, saldría corriendo diciendo que me iba a la capilla de San Roque a interceder yo por los jóvenes. Pero no, era el momento, estaba preparada. Había que salir. Mi intercesor, Natalio, fraile franciscano me dio fuerza y mucha paz. Y nos fuimos mi pareja, Manuel y yo, a la calle.

Cada pareja, o grupo de personas a la que parábamos, siempre con una sonrisa, con una alegría que no venía de nosotros, alucinante. Cada pequeña conversación que iniciábamos la celebrábamos como si fuera una victoria. Corrigiendo cada paso, diciendo: ¿que nos ha faltado? Si decíamos nuestro testimonio era otro pequeño logro. Parejas más agradables, un poco más maleducadas, compañeros de clase, chicas católicas, ateas, gente que se reía, gente que alucinaba cuando decías que Jesús le esperaba en la iglesia y le explicabas que te referías a Jesucristo o que decía: ¿Jesús ahora reparte flyers? Y así pasaron las horas. Incluso en los momentos en que bajó la afluencia de gente en nuestra zona, no fue tiempo perdido, que aprovechamos para conocernos, hablar sobre nuestra fe, nuestro encuentro personal con Cristo y arreglar el mundo en media hora.

Y desde aquí quiero agradecer a mi pareja Manuel, todo el apoyo mientras estábamos en la calle porque en los momentos de duda, de decir: "lo estoy haciendo fatal", siempre tenía una palabra de aliento. También quiero animar a la gente a que no le tenga miedo a salir a la calle, que Jesús siempre está a nuestro lado. Nos hace salir de nuestros miedos e inseguridades para dar lo mejor de nosotros. Es una experiencia totalmente distinta al ministerio de acogida que me tocó en la anterior, pero es igual de alucinante por como sales de ti mismo y te olvidas de todo para dar ese mensaje: Jesús te espera a ti. 

Iciar Camuñas

Os compartimos también algunas fotos:
 
 
 
 
 
 

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