BUSCANDO EL NORTE

¡ Nuestra ruta por la SANTIDAD

UNA LUZ EN LA NOCHE

Evangelizando en A Coruña

Acogida de Peregrinos

Dándolo todo por los peregrinos

PIEDRAS VIVAS

Evangelizando a través del ARTE en Santiago de Compostela

Campamento de Verano Diocesano

Una aventura a través del tiempo

12.9.19

I JORNADA DE DUELO EN GALICIA



Todos sufrimos pérdidas y por eso es necesario que sepamos también acompañarlas. Se te presenta una oportunidad única para conocer de la mano de expertos lo más importante sobre acompañamiento en el duelo. 

Esta I Jornada sobre duelo en Galicia ha sido Organizada por el Centro de escucha San Camilo de Ponteveda. 

Tendrá lugar el 28 de Septiembre de 2019 en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús (Rua da Estrada 24, 36004 Pontevedra). Es de carácter presencial con un coste de matrícula de 10 € (+ 15 € comida si se reserva)

Inscríbete pinchando en este enlace: https://forms.gle/4hY33yTnyHCZHpkU8

El número de plazas está limitado hasta completar aforo por orden de inscripción, una vez recibido el resguardo de pago de matrícula por e-mail (centrodeescuchapontevedra@gmail.com).


La forma de pago es por Transferencia Bancaria


IBAN: ES86 3070 0047 9662 3804 1120 (Caixa Rural Galega)


Titular: Asociación de Escoita San Camilo


Concepto: Jornada Duelo + Nombre participante


Man Standing on Rock Formation Near Body of Water
Si se quiere reservar la comida de la jornada en el hotel "Virgen del Camino" (15€), se tiene que indicar en la inscripción.
También habrá posibilidad de reservar en el hotel "Virgen del Camino" en Pontevedra directamente en el teléfono 986 85 59 00, indicando que se es participante de la jornada.

Durante el encuentro una "Unidad Móvil de Intervención en Crisis y Duelo" del "Centro de Escucha San Camilo" en TresCantos (Madrid), estará disponible para atender, de manera gratuita, a toda persona que se acerque, que esté sufriendo un proceso de duelo y que necesite ser acompañada incondicionalmente, sintiéndose escuchada, comprendida y no juzgada.


MÁS INFORMACIÓN: "Centro de Escucha San Camilo Pontevedra" centrodeescuchapontevedra@gmail.com  652 38 53 32

Te dejamos además el tríptico para que lo puedas descargar y revisarlo atentamente.

¡Apunta fechas para este curso!


Con gran alegría empezamos el curso y te dejamos aquí las fechas para que las anotes en tu agenda. Encuentros, viajes, convivencias, oración, evangelización, formación... Revisa todo con atención y apunta lo que más te interese para no perderte nada. 


Septiembre

21.- Encuentro Diocesano de Familias

28.- 1ª Jornada sobre el duelo en Galicia. Ap. Seglar

30.- 1ª Reunión preparación Vigilia de la Inmaculada. Riveira 

Octubre

3 – 6 Encuentro Nacional Delegados de Pastoral Juvenil

11- Tienda del Encuentro en A Coruña

11- 13 Convivencia Vocacional en A Raíña

19.- Una Luz en la Noche

20.- Domingo Inquieto en Santiago

25.- Viernes Inquieto en A Coruña

26.- Convivencia en A Raíña

26.- Convivencia en O Morrazo

Noviembre

31- 3.- Ejercicios Espirituales para jóvenes en Bañobre

31-3. –Encuentro Nacional Jóvenes. Renovación Carismática Católica

8.- Viernes Inquieto en A Coruña

9.- Convivencia Postmarcos

10.- Domingo Inquieto en Santiago

11 -14.- Semana Cine Espiritual

16.- Convivencia en A Raíña

22- 24 Curso Nacional para Jóvenes Evangelizadores. Valladolid

23.- Congreso Diocesano de Laicos

Diciembre

6.- Vigilia de la Inmaculada – Jornada Diocesana de Jóvenes

13.- Tienda del Encuentro en A Coruña

21.- Una Luz en la Noche

Enero

10.- Tienda del Encuentro en A Coruña

18.- Convivencia en A Raíña

24.- Viernes Inquieto en A Coruña

26.- Domingo Inquieto en Santiago

Febrero

1.- Jornadas de Pastoral de Escolas Católicas

8.- Convivencia Postmarcos

8.- Convivencia en Morrazo

14.- Tienda del encuentro en A Coruña

14- 16.- Congreso Nacional de Laicos

15.- Convivencia en A Raíña

16.- Domingo Inquieto

21 -25.- Peregrinación Nacional de Jóvenes Fátima

28.- Viernes Inquieto en A Coruña

29.- Convivencia Franciscana en La Faba

29.- 1ª Sesión Sínodo Diocesano de Jóvenes

Marzo

7.- Una Luz en la Noche

13.- Tienda del Encuentro en A Coruña

15 o 22.- Domingo Inquieto en Santiago

21.- Convivencia en A Raíña

27.- Viernes Inquieto en A Coruña

28.- 2ª Sesión Sínodo Diocesano de Jóvenes

28.- Encuentro Post-comunión Arousa

Abril

5 -12.- Camino de Santiago

17.- Tienda del Encuentro en A Coruña

18.- 3ª Sesión del Sínodo Diocesano de Jóvenes

18.- III Encuentro Movimientos y Asociaciones de Ap. Seglar

24 -26.- Pascua Xoven

25.- Convivencia no Morrazo

Mayo

1.- Encuentro Diocesano de Niños

8.- Tienda del Encuentro en A Coruña

9.- Convivencia Costa da Morte

9.- Convivencia en A Raíña

9 – 13.- Peregrinación Diocesana a Lourdes

Junio
6.- Una Luz en la Noche

19 - 21.- Finde universitarios

27.- Coordinadora Diocesana de Pastoral Juvenil

10.9.19

Testimonio de Buscando el Norte


He de admitir, antes que nada, que hace unas semanas no me imaginaba a día de hoy estar dando ninguna clase de testimonio. Siempre he sido una persona a la que le cuesta expresarse abiertamente, y mucho más frente a varias personas. Se me dan bastante mal las palabras, y trato de justificarlo siempre diciendo que me van más los números. Por ello, estar escribiendo esto es todo un reto, y sin embargo aquí estoy, con muchas ganas de compartir de la manera más sincera mi experiencia.

No sé bien qué fue exactamente lo que me llevó a apuntarme al viaje, lo que sí sé es que ahora no podría estar más satisfecha de haberlo hecho.

Días antes de empezar me angustiaba un poco la idea de conocer únicamente a pocas personas contadas del grupo. Gracioso fue que al llegar el inicio de la ruta, todo se volvió llevadero, tan llevadero que empecé a disfrutar de una manera bastante diferente a la que siempre había vivido en viajes anteriores. Ésta ha sido la primera vez que realizo un viaje de este estilo; un viaje, diría yo, de esos que te llenan muy por dentro.

El hecho de celebrar todos los días la Eucaristía, de tener tantos momentos de oración y reflexión, que en mi día a día suelen escasear, me ha servido para afrontar esta primera semana de clases con fuerzas. Durante el curso no es difícil tener siempre algo que hacer y estar ocupado con ello. Yo la primera, suelo estar bastante entretenida con clases, exámenes y trabajos…tan entretenida que a veces “pierdo el norte”. Por ello para mí ha sido importante realizar esta ruta, para no despistarme demasiado y ponerme a buscarlo, tal y como hemos hecho todos.


Doy gracias por haber tenido la oportunidad de conocer a personas simplemente fantásticas y por haberme unido a una familia que nunca deja de crecer.

Érika









9.9.19

Testimonio Buscando el Norte

Dios me está mirando ahora mismo, lo sé. Con una mirada entre pícara y tierna me está haciendo una pregunta de la que ya sabe la respuesta, pero él quiere que la diga yo. Me pregunta: 


- ¿Qué te ha parecido mi regalo, el viaje por el norte de España que con tanto cariño te he preparado pensando en ti? 

Se sonríe y espera mi respuesta, y no dejará de mirarme hasta que se la diga. Yo, como un tontito mirando al piso, sonriendo también porque le adivino la intención, le digo: 

- Fue maravilloso, fue hermoso, fue perfecto, Señor… Como todo lo que sale de tus manos. Gracias, Padre. 

Y al decir tales palabras, al reconocer su bondad y su amor, algo se sana dentro de mí, las dudas se acallan y las distracciones internas cesan por un momento para que entre la quietud y la paz que causa el saber que Dios sí responde, sí transforma, y todo lo hace nuevo. Y es que esa era su intención con este viaje, convencerme una vez más de que todo tiene un sentido, un porqué, pues no hay dolor ni maldad ni sinsentido que no sean superados por su cruz y transformados en gloria para Él y amor para sus hijos. 

No sé si me lo crees pero esto que escribo es realmente lo que ha significado este viaje para mí. La brújula de mi alma ha hallado nuevamente el norte. He encontrado respuestas decisivas y signos contundentes que me hacen reconocer que ha sido la voluntad de Dios la que me ha traído hasta este lugar y este momento, y que cada decisión que he tomado fue inspirada por el Espíritu Santo, llevándome a cruzar un océano enorme que no solo era de agua sino de dudas, dejando atrás una etapa de mi vida, recogiendo de ella todo lo bueno que podía entregarme. 

¡Y venga, que comience otra etapa! Otro capítulo de esta trama vital complicada y accidentada que me ha lanzado a este inesperado desenlace: España, a la que ya empiezo a amar y que me va abriendo los brazos para que le corresponda con cariño su bienvenida y su acogida. Solo unos cuantos meses aquí y sus Santos y Mártires me han recibido en sus casas, me han hablado al corazón, me han entregado su mensaje, su ejemplo y su victoria… pero también sus fracasos y frustraciones. En fin, me pusieron en las manos y en el corazón todo lo que en ellos hay de humano y de divino, e inevitablemente ya no soy el mismo, porque en sus luces y en sus sombras hallé fuerzas nuevas; respuestas que lo han puesto todo en una nueva perspectiva; razones que, cansado de buscarlas, aparecieron frente a mí cuando menos loesperaba. 

Lo veo claro: las vidas de estos santos, sus sangres derramadas, la fe y el amor que los moldeó según los deseos de Dios, no son historia muerta y lejana, es fuerza viva y transformadora que no muere nunca y que traspasa los años y los siglos para hacerse presencia viva y actual que vuelve a llamarnos y atraernos a Dios; y nosotros, magnetizados por esa fuerza de atracción y cansados ya de oponer resistencia, no podemos más que dejarnos mover como el metal hacia el imán, como la aguja de la brújula hacia el norte. 

¿Qué decir entonces ante este magnánimo regalo que ha sido esta ruta? Solo gracias, gracias y gracias. A Dios por su bondad y sabiduría. Al padre Javier por hacer todo esto posible. A todos los que colaboraron y trabajaron por llevarlo a buen término. Sé muy bien que Dios sabrá premiarlos por su gran corazón. Y un agradecimiento muy especial a los más de cincuenta chicos que aceptaron el reto de buscar y encontrar un nuevo norte: por todas sus sonrisas, el cariño y el amor que me dieron durante ocho días de completa felicidad junto a ustedes, les estaré siempre agradecido. ¡A todos los quiero un montón! 

Toda gloria y honor al Amor de los amores, por los siglos de los siglos. Amén.

fr. Víctor Hugo López 




8.9.19

“Ser constructores del futuro”— Francisco a los jóvenes en la Vigilia de Oración

(ZENIT – 7 sept. 2019).- “A través de vosotros entra el futuro en Madagascar y en la Iglesia. El Señor es el primero en confiar en vosotros (…)” y os invita “a ser constructores del futuro”, dijo el Papa Francisco a los jóvenes malgaches.
Hoy, 7 de septiembre de 2019, por la tarde, el Santo Padre llegó en papamóvil al Campamento Diocesano de Soamandrakizay en Antananarivo, Madagascar, para presidir la Vigilia de Oración con los jóvenes.

Canciones, bailes, testimonios y oración
En torno a las 18.00 horas (17.00 h. en Roma), comenzó la vigilia. En primer lugar, tuvo lugar el saludo de Mons. Fulgence Razakarivony, obispo de Ihosy y presidente de la Comisión Episcopal para los jóvenes en Madagascar, que definió a estos como esperanzados por las exhortaciones e invitaciones del Papa.
Después de una danza tradicional, tuvieron lugar los testimonios de dos jóvenes, el de Rova Sitraka, de 27 años, que habló sobre su experiencia misionera de ayuda a las personas en la cárcel. Y el de Vavy Elyssa, de 21 años, que relató las dificultades que las diferencias étnicas entre sus padres les generaron como familia, así como su acercamiento al grupo franciscano para vivir su fe.

Más tarde, el Pontífice dirigió un discurso a los 100.000 jóvenes presentes, representantes de este grupo de edad en Madagascar, que constituye el 60% de la población y la esperanza de un país que aún es el quinto más pobre del mundo.
Al final de la vigilia, después de un último baile tradicional, del rezo del Padre Nuestro cantado en malgache, de la oración de entrega a la Virgen en francés y de la bendición final, el Santo Padre saludó a los jóvenes cantantes y bailarines y a todos los asistentes, que vitoreaban: “Esta es la juventud del Papa”.

Búsqueda de fe
En su discurso, el Pontífice dio las gracias a todos por los bailes y canciones tradicionales que le habían dedicado, así como por el testimonio de Rova y Vavy: “¡Qué bueno encontrar dos jóvenes con fe viva, en movimiento!”, declaró, señalando que, para crecer en la amistad con Jesús como discípulos, no podemos quedarnos quietos.

Después, resaltó que le gusta pensar en los jóvenes como personas que buscan “esa felicidad que nadie nos podrá quitar”. Y, refiriéndose al testimonio de Rova en las cárceles, afirmó: “Esta búsqueda de fe ayuda a hacer que el mundo en el que vivimos sea mejor, más evangélico. Y lo que hiciste por los demás, te transformó, cambió tu forma de ver y de juzgar a las personas”.
Dios “está en ti”
Según Francisco, a través de su misión, Rova pudo descubrir que Dios “no nos llama por nuestro pecado, por nuestros errores, equivocaciones, limitaciones, sino que lo hace por nuestro nombre; cada uno es precioso a sus ojos” y que en “muchas de las personas que estaban en prisión, no había maldad sino malas elecciones. Erraron el camino y lo sabían, pero ahora tenían ganas de recomenzar”.

En este sentido, el Papa recordó que Dios “está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 2) y confiarte una misión”.
 “Sígueme”
Al mismo tiempo, les advirtió que no cayesen en la amargura: “Especialmente cuando no se cuenta con lo mínimo necesario para pelear el día a día; cuando las oportunidades efectivas para estudiar no son suficientes; o para aquellos que experimentan que su futuro está atascado debido a la falta de trabajo, la precariedad, las injusticias sociales, y entonces tienen la tentación de rendirse”.

Y repitió que el Señor “nos llama por nuestros nombres y nos dice: ¡Sígueme! No para hacernos correr detrás de espejismos, sino para transformarnos a cada uno en discípulos-misioneros aquí y ahora”.
Y añadió: “Él es el primero en desmentir todas las voces que buscan adormeceros, domesticaros, anestesiaros o silenciaros para que no busquéis nuevos horizontes. Con Jesús siempre hay nuevos horizontes. Él nos quiere transformar a todos y hacer de nuestra vida una misión. Pero nos pide que no tengamos miedo a ensuciarnos las manos”.
Así, el Papa, les interpeló: “¿Puede Él contar contigo? Tu patria, Madagascar, ¿puede contar contigo?”.
Misión en comunidad
Esta misión que Dios nos encarga a cada uno debe hacerse en comunidad “porque es imposible ser discípulos misioneros solos; necesitamos de los demás para poder vivir y compartir el amor y la confianza que el Señor nos tiene” y “es cierto que solos podemos hacer cosas grandes, sí; pero juntos podemos soñar y comprometernos con cosas inimaginables”, expuso el Obispo de Roma.

Además, todos somos importantes y necesarios y nadie puede decir: “no te necesito” o “no formas parte de este proyecto de amor que el Padre soñó al crearnos”, enfatizó el Obispo de Roma.
Encomendados a María
Finalmente, el Santo Padre aludió a María, una Madre que “vela por sus hijos que caminamos por la vida muchas veces cansados, necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague”.

A Ella encomendó “la vida de todos y cada uno de vosotros, de vuestras familias y amigos para que nunca os falte la luz de la esperanza y Madagascar pueda ser cada vez más la tierra que el Señor soñó. Que ella os acompañe y os proteja siempre”.
A continuación, sigue el discurso completo del Papa Francisco en la Vigilia de Oración con los jóvenes.
***
Discurso del Santo Padre
Agradezco a monseñor por sus palabras de bienvenida. Gracias, queridos jóvenes que habéis venido de todos los rincones de esta hermosa isla, a pesar de los esfuerzos y dificultades que esto representa para un gran número de vosotros. Sin embargo ¡estáis aquí! Me da mucha alegría poder vivir con vosotros esta vigilia a la que el Señor Jesús nos invita. Gracias por las canciones y bailes tradicionales que habéis realizado con tanto entusiasmo — no se equivocaron quienes me dijeron que vosotros tenéis una alegría y entusiasmo extraordinario.

Gracias, Rova Sitraka y Vavy Elyssa, por compartir con cada uno de nosotros vuestro camino de búsqueda entre aspiraciones y desafíos. ¡Qué bueno encontrar dos jóvenes con fe viva, en movimiento! Jesús nos deja el corazón siempre inquieto, nos pone en camino y en movimiento. El discípulo de Jesús, si quiere crecer en su amistad, no puede quedar quieto, quejándose o mirándose a sí mismo. Debe moverse, debe actuar, comprometerse, seguro de que el Señor lo apoya y lo acompaña.
Por eso, me gusta ver a cada joven como uno que busca. ¿Os acordáis de la primera pregunta que Jesús le hace a los discípulos a la orilla del Jordán?: «¿Qué buscáis?» (Jn 1,38). El Señor sabe que somos buscadores de esa «felicidad para la cual fuimos creados» y que «el mundo no nos podrá quitar» (Exhort. ap. Gaudete et exultate ,1; 177). Cada uno lo manifiesta de diversas maneras pero, en el fondo vosotros siempre estáis buscando esa felicidad que nadie nos podrá quitar.

Como nos lo compartiste tú, Rova. En tu corazón tenías una vieja inquietud de visitar a las personas encarceladas. Comenzaste a ayudar a un sacerdote en su misión y, poco a poco, te fuiste comprometiendo cada vez más hasta que se convirtió en tu misión personal. Descubriste que tu vida era una misión. Esta búsqueda de fe ayuda a hacer que el mundo en el que vivimos sea mejor, más evangélico. Y lo que hiciste por los demás, te transformó, cambió tu forma de ver y de juzgar a las personas. Te hizo más justo y más humano. Te comprometiste y descubriste cómo el Señor se comprometió contigo dándote una felicidad que el mundo no te podrá quitar (cf. ibíd., 177).
Rova, en tu misión aprendiste a dejar los adjetivos y a llamar a las personas por su nombre, como el Señor lo hace con nosotros. No nos llama por nuestro pecado, por nuestros errores, equivocaciones, limitaciones, sino que lo hace por nuestro nombre; cada uno es precioso a sus ojos. El demonio, sin embargo, sabiendo también nuestros nombres prefiere llamarnos y recordarnos continuamente nuestros pecados y errores; y de esta forma nos hace sentir que hagamos lo que hagamos nada puede cambiar, que todo seguirá igual. El Señor no actúa así. El Señor siempre nos recuerda lo valiosos que somos ante sus ojos y nos confía una misión.
Rova, aprendiste a conocer no solo las cualidades, sino las historias que se esconden detrás de cada rostro. Dejaste de lado la crítica fácil y rápida, que siempre paraliza, para aprender algo que a muchas personas nos puede llevar años descubrir. Te diste cuenta que, en muchas de las personas que estaban en prisión, no había maldad sino malas elecciones. Erraron el camino y lo sabían, pero ahora tenían ganas de recomenzar.
Esto nos recuerda uno de los regalos más hermosos que la amistad con Jesús nos puede ofrecer. «Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 2) y confiarte una misión. Este es el regalo que nos invita a descubrir y a celebrar hoy a todos nosotros.

Todos sabemos, incluso por experiencia personal, que se puede errar el camino y correr detrás de espejismos que nos prometen y encantan con una felicidad aparente, rápida, fácil e inmediata, pero que al final dejan el corazón, la mirada y el alma a mitad de camino (…). Esas ilusiones que, cuando somos jóvenes, nos seducen con promesas que nos adormecen, nos quitan vitalidad, alegría, nos vuelven dependientes y encerrados en un aparente círculo sin salida y lleno de amargura.
Una amargura que, yo no sé si es verdad, pero os puede hacer caer en el peligro de pensar: “Es así… nada puede cambiar y nadie puede cambiarlo”. Especialmente cuando no se cuenta con lo mínimo necesario para pelear el día a día; cuando las oportunidades efectivas para estudiar no son suficientes; o para aquellos que experimentan que su futuro está atascado debido a la falta de trabajo, la precariedad, las injusticias sociales, y entonces tienen la tentación de rendirse, estad atentos a no caer en esta amargura.
El Señor es el primero en decir: no, este no es el camino. Él está vivo y te quiere vivo a ti también compartiendo todos tus dones y carismas, tus búsquedas y competencias (cf. ibíd., 1). El Señor nos llama por nuestros nombres y nos dice: ¡Sígueme! No para hacernos correr detrás de espejismos, sino para transformarnos a cada uno en discípulos-misioneros aquí y ahora. Él es el primero en desmentir todas las voces que buscan adormeceros, domesticaros, anestesiaros o silenciaros para que no busquéis nuevos horizontes. Con Jesús siempre hay nuevos horizontes. Él nos quiere transformar a todos y hacer de nuestra vida una misión. Pero nos pide que no tengamos miedo a ensuciarnos las manos.

A través de vosotros entra el futuro en Madagascar y en la Iglesia. El Señor es el primero en confiar en vosotros y os invita a que también confiéis en vosotros mismos, en vuestras habilidades y capacidades, que son muchas. Os invita a animaros, unidos a Él para escribir la página más hermosa de vuestras vidas, a superar la apatía y a ofrecer, como Rova, una respuesta cristiana a los múltiples problemas que tenéis que enfrentar. Es el Señor quien nos invita a ser constructores del futuro (cf. ibíd., 174). Contribuyendo a ello como sólo vosotros podéis hacerlo con la alegría y la frescura de vuestra fe. A ti, a ti y a ti, te pregunto y te pido que tú mismo te preguntes: ¿Puede Él contar contigo? Tu patria, Madagascar, ¿puede contar contigo?
Pero el Señor no quiere aventureros solitarios. Él nos regala una misión, sí, pero no nos manda solos al frente de batalla.

Como bien ha dicho Vavy Elyssa, es imposible ser discípulos misioneros solos; necesitamos de los demás para poder vivir y compartir el amor y la confianza que el Señor nos tiene. El encuentro personal con Jesús es irremplazable, pero no en solitario sino en comunidad. Es cierto que solos podemos hacer cosas grandes, sí; pero juntos podemos soñar y comprometernos con cosas inimaginables. Vavy lo ha expresado con claridad. Estamos invitados a descubrir el rostro de Jesús en el rostro de los demás: celebrando la fe en familia, creando lazos de fraternidad, participando en la vida de un grupo o movimiento y animándonos a trazar un camino común vivido en solidaridad. Así podremos aprender a descubrir y discernir los caminos que el Señor nos invita a recorrer, los horizontes que tiene para vosotros: Pero ¡nunca aislarse o “querer estar solos”! Esa es una de las peores tentaciones que podemos tener.
En comunidad, juntos, podemos aprender a presenciar los pequeños milagros cotidianos, así como los testimonios de lo hermoso que es seguir y amar a Jesús. Y esto, muchas veces de forma indirecta, como en el caso de tus padres Vavy que, a pesar de pertenecer a dos tribus diversas, cada una con sus usos y costumbres, gracias al amor recíproco que se tienen, pudieron superar todas las pruebas y diferencias, y mostrarte un hermoso camino por el que transitar. Camino que se sella cada vez que os dan los frutos de la tierra para ofrecerlos en el altar. ¡Cuanta falta hacen estos testimonios! O como tu tía o las catequistas y los sacerdotes que las han acompañado y sostenido en el proceso de fe. Todo ayudó a engendrar y animar vuestro “sí”. Todos somos importantes y necesarios y nadie puede decir: “no te necesito” o “no formas parte de este proyecto de amor que el Padre soñó al crearnos”.

Ahora os presento un desafío, repetid tres veces: “Ninguno puede decir ‘no tengo necesidad de ti’”. Habéis estado animosos. Tranquilos que ya voy a terminar, hace frío. Somos una gran familia, y podemos descubrir, queridos jóvenes, que tenemos una Madre: la protectora de Madagascar, la Virgen María. Siempre me impactó la fuerza del “sí” de María joven. La fuerza de ese “hágase según tu palabra” que le dijo al ángel. Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: “bueno, vamos a probar a ver qué pasa”. María no conocía la expresión: “Vamos a ver qué pasa”. Dijo “sí”, sin vueltas. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saberse portador de una promesa. Aquella muchacha hoy es la Madre que vela por sus hijos que caminamos por la vida muchas veces cansados, necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague. Eso es lo que queremos para Madagascar, para cada uno de vosotros y de vuestros amigos: que la luz de la esperanza no se apague. Nuestra Madre mira a este pueblo de jóvenes que ella ama, que también la busca haciendo silencio en el corazón, aunque en el camino haya mucho ruido, conversaciones y distracciones; y le implora para que no se apague la esperanza (cf. ibíd., 44-48).

A ella, nuestra Madre, quiero confiar la vida de todos y cada uno de vosotros, de vuestras familias y amigos para que nunca os falte la luz de la esperanza y Madagascar pueda ser cada vez más la tierra que el Señor soñó. Que ella os acompañe y os proteja siempre.

Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí.
Entrada original de Zenit pinchando aquí